paseos
Salamanca
Salamanca, oro y cera
Salamanca
Guanajuato, México
- El paseo comienza en el zócalo de la ciudad. Una plaza arbolada, rodeada de portales, donde las tardes son apacibles y familiares. A pocos metros comienzan las calles comerciales de la ciudad, y el ajetreo del mercado se nota a todas horas.
- La primera parada del camino la tienes en la misma plaza principal. El neoclásico templo del Señor del Hospital nos depara la primera joya de la visita: avanza hasta el altar mayor y fíjate en el magnífico Cristo Negro. Esta imagen, de casi 500 años de antigüedad, está hecha en pasta de caña, una técnica de los indios purépechas, y solía estar en un hospital de indios. Anexo a la parroquia está el templo Expiatorio, del s. XVI.
- Cruza la plaza y gira a la izquierda por la calle Ignacio Allende. Camina una cuadra y llegarás a la Parroquia Antigua. Don Vasco de Quiroga te dará la bienvenida en el atrio. Es por su influencia por la que el Cristo Negro de pasta de caña que has visto en el templo llega hasta Salamanca. Fíjate en los rasgos indígenas de los relieves que los personajes que adornan la fachada churrigueresca. El suelo, de la durísima madera de mesquite, es el original.
- Ahora hay que volver sobre nuestros pasos, más allá del zócalo, hasta llegar a la plaza Hidalgo. En la esquina de la calle donde te encuentras, Benito Jurárez, con Albino García se ha abierto recientemente un nuevo museo, la Galería del Bicentenario. Dentro se recrean diversas escenas de la guerra de la Independencia, pero su particularidad es que todas las obras están realizadas ¡con cera! De hecho, la técnica de la cera escamada posee gran tradición en Salamanca, así como la producción de nacimientos por Navidad.
- Regresa a la plaza Hidalgo y cruza al monumental templo y exconvento agustino de San Juan de Sahagún. Estamos llegando al punto álgido del recorrido. Comenzaremos por la izquierda. El claustro mayor del antiguo convento alberga hoy el Centro de las Artes. Entre las barrocas columnas, aprovecha para descansar, tomar un refresco, y preprararte para el plato fuerte del día.
- Cuando termines la visita, camina hacia la izquierda hasta la puerta contigua, donde se ubica la Casa de la Cultura, en el claustro menor del antiguo exconvento. Construido en el s. XVII, este delicado claustro renacentista es un espacio que se aprovecha igualmente para la promoción cultural. Comprueba tu hora con el reloj de sol que verás en la cornisa superior.
- Hemos dejado lo más espectacular para el final. De nuevo, al salir de la Casa de la Cultura, ve a la izquierda y entra en el templo contiguo. Si por fuera es sencillo y contundente, por dentro es sencillamente un derroche artístico. Once exquisitos retablos estofados en pan de oro te acompañan conforme exploras el templo. Cada retablo es distinto a los demás, y todos son obras maestras. Los dos retablos churriguerescos de los cruceros son los más elaborados. Fíjate en el retablo frente al púlpito. La celosía comunica con una tribuna que estaba comunicada con el claustro de lo que hoy es la Casa de la Cultura, de manera que los frailes podían asistir desde ahí a las misas. Si puedes, visita la sacristía del templo. Bajo su cúpula encontrarás una colección de pinturas de los siglos XVII-XIX, así como una espectacular y curiosa mesa octogonal. Esta mesa, el comulgatorio y el púlpito fueron traídos desde Filipinas. Verás también una puerta enmarcada con calaveras, es la entrada a la sala de profundis, el cementerio de los frailes.
- Ya has llegado al fin de este espectacular recorrido. Pero no puedes irte de Salamanca sin probar sus famosas nieves de pasta. Puedes volver al Jardín Principal y saborear una antes de emprender el regreso.
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