Dicen que a San Miguel de Allende el calendario se le queda corto para encajar las innumerables fiestas que se reparten a lo largo del año. Carnavales, festivales, Pascua, y el santoral completo se festeja como si la de hoy fuese la última vez. No importa el día y menos la hora. Por la mañana bien temprano, cuando la ciudad aún duerme, mientras intento despertarme con el primer café, quien lo consigue es el estruendo de una tronada de cohetes. Es una alborada -me dice el mesero- están celebrando las cruces de mayo y cantan las mañanitas por las calles desde el parque del chorro hasta la plaza. Tras el café, asomado a la terraza, compruebo que la ciudad sigue en calma y recuerdo que la alborada se celebra en honor del patrono de la ciudad en octubre…
#gtojam Ni se les ocurra ponerse a cantar las mañanitas