El sentir más puro de un pueblo
Deja que el alma se te encoja escuchando los tambores romper el silencio. Únete al grupo que va en procesión, caminando sobre tapetes. Sube al cerro. Participa del linchamiento ritual de Judas. Viste a tu niño de indito. Pregunta si lloró ya la virgen. Admira inmensos nacimientos de cera en la plaza. Siéntate un rato tranquilo a meditar en el escenario perfecto. Emociónate sin remedio.
La temporada navideña comienza a mitad de diciembre. A partir del día 16 se inician las tradicionales posadas, conmemorando el viaje de la Sagrada Familia desde Galilea hasta Belén, y se cantan pastorelas. Hay posadas en numerosas ciudades y pueblos del Estado, y en algunos es todavía tradición romper la piñata. Algunos pueblos, como Jerecuaro, conservan la tradición de los coloquios –representaciones teatrales paganas religiosas-. Las pastorelas -villancicos cantados por “pastores”- son también tradicionales en estas fechas, especialmente en poblaciones como Cueraramo.
Durante las festividades navideñas, las calles se engalanan y se iluminan y los nacimientos son los protagonistas en ciudades como Celaya, Valle de Santiago o Victoria. También son tradicionales las procesiones con carros alegóricos, como las que se realizan en Salamanca o Salvatierra. En algunas comunidades se viste y se vela al niño Dios, para lo cual se escogen padrinos que son los encargados de cuidarle hasta febrero, cuando se levanta al niño.
La Semana Santa es probablemente la manifestación más profunda del fervor religioso en Guanajuato. En estos días, las calles huelen a manzanilla y cofrades y feligreses participan en las procesiones. El Jueves Santo se realiza la visita a los siete templos o siete altares, de gran tradición en Guanajuato, donde se escenifica el lavatorio de pies y el prendimiento de Jesús. En Salamanca, se adora al Cristo Negro. El Viernes Santo es el día más solemne, con la representación de las tres caídas de Jesús camino del calvario, y la procesión del silencio -muy famosa la de Salamanca-. En Uriangato se escenifica la muerte de Cristo con la participación de la población. En Purísima de Bustos es el día de la Judea, en la que toda la población participa en un ritual con máscaras que acaba con el ahorcamiento del traidor. Son precisamente judas lo que compran los niños en León el día de Sábado Santo, un día de luto y silencio. A medianoche, misa de resurrección. El Domingo se celebran las procesiones con Jesús resucitado en todo el Estado.
La festividad de Todos los Santos o Día de Muertos es una de las tradiciones con más arraigo en México. En Guanajuato los panteones se limpian y se adornan y se levantan altares en las casas en honor a los difuntos. Los altares se adornan con flores de cempasúchil, naranjas, veladoras, maíz, papel picado y los platillos preferidos del difunto.
En Huanímaro, se prenden veladoras junto a un vaso de agua en ofrenda a los angelitos. Celaya organiza esa noche una verbena en el camposanto, con celebraciones religiosas en su interior, y Cortázar celebra una feria en estas fechas. En Yuriria se ponen en los altares tamales, pozole, buñuelos y antojitos. En Santiago Maravatío es tradicional preparar mole de guajolote, y de noche se celebra una fiesta. En Guanajuato se prepara cajeta de camote y de guayaba. Pero lo más típico de estas fechas son, sin duda, los alfeñiques. Estas calaveras y figurillas de azúcar y pasta de almendra hacen las delicias de los más golosos, al igual que el tradicional pan de muerto. En Cortázar se regalan borregos de alfeñique como símbolo de amistad. En Xichú se cocinan gorditas de horne, tamales y chayotes.
Las celebraciones en honor de San Miguel Arcángel, que culminan el 29 de septiembre, mezclan elementos cristianos y paganos. En Uriangato son tradicionales las Novenas. Frente a las casas se colocan los candiles, hogueras de ocote reminiscencia de una costumbre purépecha. El día del santo se celebra la Octava, procesión para la que se adornan las calles con vistosos tapetes de serrín coloreado. En San Felipe, el Niño Miguelito atrae a ocho mil peregrinos que traen imágenes del santo cargadas en burros. En el atrio, danzas prehispánicas y reunión de milicias. Al día siguiente, se escenifica la batalla entre moros y cristianos (indios y españoles). En San Miguel de Allende se celebra la Sanmiguelada. Las alboradas despiertan a la población, y hay espectáculos de danzas prehispánicas, danzón, mariachis, corrida de toros y baile.